divendres, 18 de setembre de 2009

Un bufón entrebastidores

Pasen y vean, el mayor espectáculo del mundo, la revolución!

Pero claro, ustedes son demasiado inteligentes para no darse cuenta de que detras de todo esto, hay un truco. No les interesa la magia, no les interesa sorprenderse, les interesa demostrar el poder del público. El poder del anónimo pusilánime que no busca de disfrutar con lo que le ofrecen, si no que busca el disfrute en desenmascarar el engaño. Será por ello que las conspiparanoias gozan de tanto furor, sólo el hecho de que existan ya demuestran una necesidad.

Y es que las ideologías también son un fraude. Antaño los estudiantes que se mobilizaron por los derechos de los trabajadores eran vistos como benefactores, personas con un plus, puesto que todo y tener los posibles familiares para poder ir a la universidad dedicaban parte de su tiempo a aquellos que no compartían esa suerte. Hoy en día son unos pijos, hijos de papá, que no quieren estudiar; y en realidad el número de estudiantes organizados en grupos políticos es muy similar al que había durante el tan laureado mayo del '68. Sólo que ahora no nos creemos la magia que antaño podía transformar, ni que fuera por un instante, a un niño pijo en un revolucionario. Lo mismo pasó con los obreros, quienes nunca fueron la mayoría de la población, pero en cambio la magia de los pamfletos de Marx, Engels, Proudhom, ... los transformaron en el motor de la revolución y que el nihilismo actual, y la posmodernidad de la bruja avería los ha relegado a un mezquino papel de consumidores y racistas.

Así pués, ustedes lo han querido. No hay magia, ... Antes de ver al payaso verán sus carnes fofas, y sus movimientos desacompasados al no vestir disfraz.

Que esperpento!!

Los artistas mienten para decir la verdad. Pero ustedes son demasiado orgullosos para dejarse engañar. Esperan ser superiores aunque para ello tengan que subirse a una pira de cadáveres o a lo alto de un montón de mierda.

Y al final tienen lo que venían a buscar, la absolución expiatoria que da el payaso blanco, tal como se hacía 100 años atrás.

Que hacen los banqueros? roban!
Que hace la derecha? Lo encubre!
Que hace la izquierda? nada.

Y así nos podemos ir a casa con la sonrisa triumfante y la victoria moral de saber que nosotros sólo somos víctimas en todo este proceso. Pero es que la principal fuente de poder viene dada por las personas que lo otorgan a otro. En el momento que no aceptamos nuestra responsabilidad en la crisis o en lo que sea y ponemos a otros como responsables de lo que hemos hecho entre todos, también les otorgamos el poder. Mientras no aceptemos nuestros errores, seguiremos levantando el dedo, no sólo para acusar, si no para reconocer a nuestros jefes.