dilluns, 28 de desembre de 2009

Nada nuevo bajo el sol. Holocaustos

Parece ser que la historia del siglo viene marcada por el holocausto nazi. Es un punto de inflexión que marca mucho en el imaginario colectivo. Sigue habiendo películas, teatro, literatura y comics (con Pulitzer y todo) que nos recurdan aquella matanza racista y no sólo la recuerdan si no que la clasifican como el umbral de lo infranqueable. Más allá de ello hubiésemos dejado de considerarnos humanos, es la frase que a algunos les interesa que nos quede.

Aunque a lo largo de la historia o incluso actualmente se cometen atrocidades incluso de mayor magnitud, tanto en número de muertos como en retos sanguinarios [*]. Insultar de nazi a alguien es moneda de cambio común para desprestigiar a cualquier otra persona (tanto en ambientes parlamentarios como fuera de ellos), y sobre todo se usa cuando se carece de argumentos.

Es curioso pues, que el cambio de siglo trajera consigo múltiples facetas de holocausto. La que más está calando la podemos ver en el cambio climático, sin venir a negar o afirmar el hecho lo interesante es como se usa el concepto.

Lo que parece que se nos vende como un miedo, el apocalipsis o similar, parece que se convierte en un anhelo de esperanza poco a poco. Un mundo apocalíptico parece un lugar al que poder escapar y volver a empezar de zero. Actualmente el mundo nos parece que está tan copado que no tenemos lugar y si de repente se oxigenara un poco, ...

Uno de lo temas paralelos más recurrentes se está centrando en lo zombie. Mundos en el que unos pocos supervivientes ya no se pueden agarrar al tedio de los 5 minutos más para despertarse. La verdad ya no es interpretable, tu enemigo no ofrece dudas, si en todo caso el que duda eres tu. Vidas desaprovechadas en un marco de normalidad que encuentran en el terreno de lo extraordiario la posibilidad de encontrar un sitio.

Queremos algo macro, algo grande, lo pequeño nos deja indeferentes. Neceitamos un gran desastre para poder brillar y resaltar de la multitud, vecinos heróicos en inundamientos, o a la par los que se en un momento de confusión se atreven a llevar a cabo el pillage que en otros momentos nunca pertrecharían. La sacudida que necesitamos para volver a la vida cada vez es más bestia, no John?

Los que sueñan un mundo mejor són los Ozyamidas. Seres que tras sus pantallas conectadas a toda la información mundial buscan cual es el cataclismo definitivo que llevará al mundo al lugar soñado. Ni tan sólo juegan al ajedrez, sólo observan la partida, es como si repitieran el "match del siglo" pero esperando el momento para detonar el tablero. Los hay de derechas y los hay de izquerdas, los primeros esperan un gran golpe que lleve a un mundo con un gobierno más autoritario y fírmemente regido; los segundos, advenentistas Trostkistas esperan las condiciones objetivas que harán triunfar la revolución.

Aunque en realidad la mayor parte nos vemos empequeñecidos ante el marasmo de información mundial, sufriendo por ver si la partida avanza hacia el lugar que esperamos.

Algunas de las condiciones objetivas no distan mucho de las que llevaron al nazismo a hacerse con el control. La comunidad médica alto standing mundial en esa época era Eugeneta (que los negros sobran por que son inferiores), la de hoy día es neomalthusiana (que los negros sobran por que se reproducen como ratas), nótese la constante "negro", que se puede cambiar por puta, pobre, o yonki. La crisis, recordemos que el crack del '29 fue uno de los factores que ayudó a potenciar soluciones drásticas a la pobreza. El racismo de las clases populares, hace unos 20 años se llamaban refugiados, y había múltiples muestras de solidaridad, ahora son inmigrantes que mejor se vayan por dónde han venido, ...

Aunque sigo pensando que estamos lejos de ello, películas como Children of men, más bien nos preparan para saber que ese mundo autoritario es posible, que cabe en nuestro imaginario y que está por llegar.