dijous, 8 de gener de 2009

De las llaves a las cerraduras. Entre la gentrificación y la terciarización se da el mobbing

El principal motivo por el cual existe la okupación es el simple hecho de que hay espacios abandonados, si este requisito sería imposible (ya lo decía Marx que toda ideología tiene una base material), pero lo interesante en primer término es descubrir porque existe esta bolsa de espacios vacíos.

El primer motivo lo encontramos en la globalización y la consecuente terciarización de la sociedad occidental. El abandono de las fábricas no competitivas y su traslado a países en los que la legislación laboral sea inexistente produce que las zonas fabriles de las ciudades se vayan abandonando. Así estos espacios pueden ser interesantes por dos motivos, por el espacio en sí mismo, o por el uso del espacio. Dicho de otra manera, por la estructura del inmueble o por las herramientas productivas que encontramos allí.

En Argentina después del “corralito” las fábricas fueron okupadas principalmente por su potencial productivo, al igual que en la guerra civil española. En Barcelona, una sociedad terciarizada y que a priori es más dependiente del capital especulativo, existe un superávit de productos de primera necesidad y de consumo (no por mérito productivo propio, si no de chantaje y expolio a terceros países dónde la vida humana vale menos que nada), así pues, la necesidad de producir para el intercambio es mucho menor. En esta tónica vemos que al espacio se le dan nuevos usos, que van muy de acuerdo con los usos que le ha dado la gentrificación, como podemos observar claramente en Bogatell, la reconversión de fábricas en talleres artísticos o lugares de ocio nocturno. La mayor parte de fábricas okupadas han seguido éstos mismos cánones.

Éste proceso actualmente está ya en un estado muy avanzado en Barcelona y la mayor parte de fábricas están en el extraradio, en parte debido también a normativas. Lo que ha dejado a muchas personas si empleo, sobre todo aquellas mas desfavorecidas. Lo que no parece haber ocurrido (al menos que yo conozca) es la hibridación de las dos luchas, en contra de la pérdida del trabajo, y la okupación.

El otro proceso es el de gentrificación, que muestra diferentes manifestaciones de forma simultánea. La recuperación de los centros históricos de las ciudades por parte de la gente con recursos económicos altos. Eso ha comportado que Ciutat Vella haya pasado de ser un barrio en el que ha llegado a haber mayor oferta que demanda de alquiler, y que tradicionalmente la comenzó a absorber migrantes trabajadores de bajo poder adquisitivo y que ahora está pasando a albergar lofts de lujo.

Juntamente con la adaptación progresiva de los espacios comerciales que se especializan en productos de alto valor añadido lo que turistifica la zona produciendo en la rápido encarecimiento del barrio y paulatina la equiparación con el resto de la ciudad.

Este proceso de violencia urbanística se plasma en su cara más inhumana en el mobbing. El vaciado paulatino de fincas enteras que ha sido una cruda guerra contra las personas más desfavorecidas de los barrios. Esto en muy pocos casos ha supuesto la hibridación de las dos luchas, tanto por falta de voluntad de los okupas como por desconfianza de las vecinas, que podían pensar en que eso les podría perjudicar más todavía. Es más ha habido casos de vigilancia creciente para adueñarse de los pisos que las víctimas del mobbing iban dejando, y en algunos pocos si que se a producido esa hibridación como estrategia ante el desalojo. Lo que en algunos casos la propia existencia okupa ha sido usada por parte de la propiedad para provocar miedo y desconfianza entre los inquilinos, lo que ante la pasividad okupa, ha querido decir convertirse en parte del acoso inmobiliario.