dilluns, 26 de juliol de 2010

Preguntas para cambiar

Existe un status quo sobre aquellas qüestiones sobre las que tenemos derecho a opinar. Por ejemplo, tenemos derecho a opinar sobre el gusto en la vestimenta sobre tal o cual famosilla de moda. Tenemos derecho a opinar a que lado queremos el tranvía en la nueva remodelación pija de la Diagonal (ya que como todos sabemos a la opción le pasaba algo parecido a esto). Tenemos derecho a tener unos minutos de gloria en A3 si queremos masacrar a los huelguistas de cualquier índole. Y tenemos derecho a decidir cosas como quien puede seguir en la casa del Gran Hermano.

Y a partir de saber sobre que tenemos derecho a decidir podemos preguntarnos sobre que tenemos derecho a preguntar. Podemos llamar a una empresa de productos ecológicos y preguntarles sobre su certificado "eco", pero no suelen ser muy receptvos a preguntas de índole laboral. Los compañeros de la huelga del metro pudieron llegar a qüestionar el tema de que el gobierno no podía estar por encima suyo en materias salariales, pero no pudieron opinar sobre el tema del gasto exhorbitante en publicidad que tiene el Metro de Madrid. Así como en una joyería nos pueden legislar nuestra conducta y vestimenta a los repartidores por motivos de seguridad pero no es de su incumbencia la seguridad de los miles de niños que mueren para extraer sus caros muestrarios. O incluso podemos preguntar a cerca de la efectividad de tal o cual manifestación o acción, pero jamás sobre si en realidad los activistas conllevan un costo mayor a la sociedad de lo que la sociedad pueda beneficiarse de ellos.

Y es que cuando eres pequeño, preguntar este tipo de incomodidades puede ser gracioso, aunque siempre hay papás que pierden los nervios, pero cuando ya eres mayorcito, este tipo de preguntas sólo se las puedes hacer a los niños.

Este tipo de censura se da mucho más entre iguales que a nivel institucional. Podríamos pintar el mayor lienzo del mundo con estas preguntas u otras más controvertidas, y sería alabado. Y es que a estos niveles cuando se interroga a todas no se interroga a nadie. En cambio cuando vienen de un igual estas preguntas sabemos que pueden tener consecuencias a corto plazo.

Es por ello que el cooperativismo emepezó por el consumo. Nosotros como consumidores nos hacemos preguntas sobre lo que nos atañe y que tiene consecuencias sobre los nuestros. Cuando estas preguntas van más allá la cooperativa tiende a contaminar a las distribuidoras, y de allí hasta los productores.

Es una solución de cambio a largo plazo y seguramente poco práctica, además de que relega el cambio social a último lugar a quien peor lo está pasando. Pero nos queda otro camino cuando ni a tus propios compañeros les puedes hacer el 20% de las preguntas que se te ocurren?